Jugar es la oportunidad que tienen los niños para ejercitar su creatividad, para socializar y sobre todo, para resolver problemas. Jugar les facilita el posicionamiento moral (aprender que le gusta o no) y establecer su posición en el mundo.
Pero ¿qué podemos hacer los padres o familiares cercanos para mejorar los hábitos de juego en los niños?
  1. El juego debe apostar por un espíritu creador, por tanto debe ser una actividad libre, espontánea pero enfocada en un resultado y adaptado a su nivel de desarrollo. Recordemos que el juego es un proceso evolutivo que va desde el conocimiento y dominio del cuerpo hasta la interacción social, cada etapa requiere un nivel de actividad distinta.
  2. Proponer juegos de interacción permite a los niños recrear escenarios donde el mundo real y el imaginario de funden. Esta experiencia les prepara para asumir roles y posiciones, tomar decisiones y hacer elecciones. Te recomendamos estar muy atento al grado de compromiso que asume tu hijo en esa recreación fantástica pues llega a ella tomando escenas y roles reales. Lo que no te dice o manifiesta un niño voluntariamente, podrás conocerlo mientras juega.
  3. ¡Participa! Es muy importante que te involucres en sus juegos desde el principio. Y desde el principio significa participar en la elección inteligente de sus juguetes. Elige juguetes adecuados para su edad y su desarrollo psicomotriz, y ¡muy importante! si sabes cómo los fabricaron estarás haciendo el trabajo correcto, o mejor dicho, el juego correcto.
Y tú, qué nos recomiendas para convertir el juego en la actividad favorita de nuestros hijos...